Historia

1. SITUACIÓN

2. HISTORIA

2.1 Prades desde la Prehistoria al final de la Antigüedad

2.2 La dominación musulmana

2.3 La conquista cristiana

2.4 Prades en la época moderna y contemporánea

3. URBANISMO DE PRADES

4. PERSONAJES

4.1 Margarida de Prades (1387-1430)

4.2 Bernat Boïl (1445-1505)

4.3 Mateu Fletxa, el Vell (1485-1553)

4.4 Mateu Fletxa, el Jove (1530-1604)

4.5 Beat Joan de Santa Marta (1578-1618)

4.6 Pere Balcells i Masgoret. El Nen de Prades (1855-1875)

4.7 Escritores y artistas que encontraron la inspiración en Prades

 

1. SITUACIÓN

La población de Prades está situada en un altiplano de 950 m sobre el nivel del mar en el centro de las Montañas de Prades, que forma parte de la Sierra Prelitoral Catalana, y es uno de los accidentes montañosos más importantes del sur de Cataluña. Su término municipal tiene una extensión de 3.300 ha., que se orientan en dirección NE-SW, y su altitud màxima se encuentra en el Tossal de la Baltasana a 1.203 m. de altura, punto que constituye un vértice geodésico de primer orden y la cima culminante del macizo.

Las Montañas de Prades separan la comarca natural del Campo de Tarragona, a la costa mediterránea, de las comarcas de la Conca de Barberà y el Priorat, en el interior del país. La especial orografía y su elevada altitud le proporcionan un clima peculiar que dista del típico sistema mediterráneo de la costa, se define como un clima continental de alta montaña.

La especial situación de Prades ha provocado un tradicional aislamiento de la población, comunicada por carreteras secundarias con las poblaciones vecinas de Reus (comarca del Baix Camp) y la Espluga de Francolí (comarca de la Conca de Barberà). Este aislamiento y las dificultades de comunicación rápida con la capital de comarca (Reus) han provocado a lo largo del siglo XX un grave estancamiento económico, acompañado de la emigración a las ciudades de la costa, principalmente Reus y Tarragona, que ofrecían mejores posibilidades.

La economía de Prades actualmente depende mayoritariamente del turismo estacional ya que es el sector económico más importante de la población. La agricultura, especialmente el cultivo de la patata y la avellana ha descendido muchos en las últimas décadas.  Hasta el siglo XIX la zona de Prades tenía una importante explotación minera de plomo y barita. También existía una explotación tradicional de pozos de nieve y hielo y una importante actividad ganadera junto a la utilización del bosque.

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2. HISTORIA

2.1 Prades desde la Prehistoria al final de la Antigüedad

Las Montañas de Prades han sido desde la Prehistoria una zona poblada, tal y como demuestran los hallazgos de talleres de sílex de superficie como los procedentes de cuevas e incluso de vestigios de pinturas rupestres del Arte Levantino.

En el municipio de Prades se localizan talleres de sílex al aire libre en las Gritelles y en el Pla de la Guàrdia entre otras, que se han relacionado con establecimientos neolíticos dedicados a la agricultura y la ganadería. Entre el Neolítico y la Edad de Bronce datan la mayoría de estos tipos de yacimientos arqueológicos, en buena parte situados en abrigos naturales existentes en el relieve triásico del macizo montañoso.

A unos mil metros del centro urbano de Prades nos encontramos la Cueva del Cisterer, en el barranco de los Bassots. Se trata de uno de los conjuntos neolíticos más interesantes del sur de Cataluña, dónde se encontraron centenares de piezas de sílex y cuarcita, destacando cuchillos de doble hoja, puntas, raspadores, etc. junto a fragmentos de vasos de cerámica de cocción reductora.

En los Segalassos encontramos otro yacimiento neolítico y en la ermita de la Abellera, paraje de excepcional belleza, también se localizaron restos arqueológicos de este periodo prehistórico, igual que cerca de la Cueva del General.

Referente a vestigios del Bronce Final – Primera Edad de Hierro se han encontrado restos de cerámica acanalada en el Coll de les Forquetes, asociados a un fondo de cabaña.

Los restos de la época ibérica y romana tienen sus exponentes en la partida de Rossinyols, dónde se han encontrado monedas ibéricas del siglo II junto con piezas de molino y algunos fragmentos de cerámica de esta época. Según referencias orales recogidas por I. Planas, en los Plans (Llanos) de Prades se descubrieron restos de cerámica y mosaicos de época romana.

 

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2.2  La dominación musulmana

La invasión musulmana de la Hispania visigoda llegó a Cataluña entre los años 713 y 714. En el caso del sur de Cataluña, la ciudad episcopal de Dertrosa (Tortosa) paso a manos musulmanas convirtiéndose en uno de los centros políticos y administrativos de Cataluña junto Ilerda (Lérida).

Por desgracia los vestigios arqueológicos de este periodo son muy poco conocidos. Cerca de Vilanova de Prades, a principios de siglo, se descubrió una tumba que podría pertenecer a un cementerio musulmán y se tiene constancia de restos de hábitats y tumbas en la Roca d’en Grinjol. Algunos topónimos cercanos a Prades, como los pueblos de Albiol o la Mussara se suponen de origen islámico y es probable que en aquella época, en el lugar que ahora ocupa la población, hubiera un establecimiento de tipo militar, una avanzada de las defensas musulmanas.

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2.3 La conquista cristiana

La llamada reconquista, ocupó las últimas tierras de lo que es actualmente Cataluña a mediados del siglo XII. La política expansionista del conde Ramón Berenguer IV le llevó a conquistar las ciudades musulmanas de Tortosa y Lleida, dejando entre ellas algunas para conquistar posteriormente, que no era otras que las Montañas de Prades.
 
Tras la rendición de las ciudades musulmanas de Tortosa (1148) y Lérida (1149), el macizo de las Montañas de Prades quedó aislado del resto de territorios de Al-Andalus. La maniobra de tenaza alrededor de esta zona especialmente abrupta y difícil de conquistar tenía como objetivo su aislamiento en vistas a su conquista. La caída definitiva del castillo árabe de Siurana, centro neurálgico de este territorio, se consiguió entre 1153 y 1154 con la intervención de cuatro ejércitos cristianos dirigidos por los nobles catalanes Hug Ponç y Ramón de Cervera que entraron en Rojals, Farena y Capafonts en el 1151. Bernat de Plegamans y Guillem de Claramunt por el collado de Batalla llegan al castillo del Albiol y la Mussara. Por el sur, Guillem del Caganos entra en la zona por el collado de Alforja y Bertran de Castellet expugna el dominio musulmán desde el Priorat.
 
Una vez vencidos los musulmanes, fueron deportados a tierras de Lérida y del Ebro, y se inició la repoblación-colonización de la zona, convertida en el marquesado de Siurana, perteneciente a Bertran de Castellet. En 1159 el conde de Barcelona concede la carta de población a Prades y seis años después a Siurana.
 
El 1163 el marquesado de Siurana pasa a manos de Albert de Castellvell y se divide en dos nuevos dominios: Las Montañas de Prades, bajo dominio de un alcalde real y la zona occidental que pasa a denominarse baronía de Castellvell.
 
El 1213 se inició una pugna entre los habitantes de las Montañas de Prades y los del Campo de Tarragona que en aquellos tiempos estaban bajo dominio del arzobispado de Tarragona. Se tiene constancia de la participación de gente de Prades en las conquistas de Mallorca y Valencia en tiempos del rey Jaime I (1229 y 1238).
 
En 1241 la baronía de Castellvell pasa a los Entença por contrato familiar, aunque Prades y la zona oriental del antiguo marquesado sigue bajo dominio real hasta que en 1324 el rey Jaime II crea el condado de Prades a favor de su hijo Ramón Berenguer.
 
El nacimiento del condado responde a una estrategia por parte real de socavar a la nobleza catalana parte del poder y privilegios que tenía en aquel tiempo, para así debilitarla al estar enfrentada a la casa real.
 
Como descendientes directos del rey, los condes de Prades detentaban la primera categoría entre la nobleza de Cataluña. Esto perduró una vez hecha la permuta entre los dos hermanos Ramón Berenguer y Pedro hasta la cuarta generación. Entonces, por falta de descendientes varones, heredó el contado una mujer, Joana Gonçalves Ximenis d' Arenós, la cual, por su matrimonio con Joan Ramón Folch II de Cardona, entroncó con esta poderosa familia. Más tarde su hijo, Joan Ramon Folch III, entre sus títulos puso en primer lugar el contado de Cardona porque lo había recibido por línea paterna. El nombre de Prades quedó, pues, en lugar secundario y con más motivo cuando los Cardona-Prades acabaron enlazando con la dinastía de los Medinaceli.
 

Debemos recordar a Margarita de Prades, hermana de dicha Joana Gonçalves, que se casó con el rey Martí l'Humà. Ella era una chica joven y el rey un hombre envejecido. El hijo que deseaban no vino y Margarita fue la última reina de la casa de Barcelona. Después siguió el compromiso de Caspe, y se entroniza una dinastía foránea y la historia de Cataluña ya no fue la misma. 

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2.4 Prades en época moderna y contemporánea

Las Montañas de Prades durante los siglos XVI y XVII estuvieron afectadas por el bandolerismo, al igual que otras zonas rurales de Cataluña, lo que provocó la formación de una hermandad contra los bandoleros a mediados del siglo XVI.
 
En 1569 el duque de Cardona solicitó al condado de Prades un total de 300 hombres para hacer frente al bandolerismo. A pesar de ello, no se logró su erradicación, por lo que en 1605 el alcalde real organizó otra hermandad.
 
También se creyó necesario solicitar la ayuda del abad de Poblet y el prior de Escala Dei y se hicieron guardias en caminos, castillos y portales. Buena parte de los bandoleros eran realmente moriscos que se escondieron en las Montañas de Prades tras el decreto de expulsión de Felipe III.
 
Durante la Guerra de los Segadores, el condado de Prades fue un centro de apoyo de las tropas franco-catalanas. Tras el acoso de Prades por las tropas realistas, se mandaron derribar las murallas.
 
En 1663 Caterina, hija de Lluís Ramón Folch de Cardona, se casa con Juan Francisco de la Cerda, primogénito del duque de Medinaceli. Los nuevos señores tuvieron estas tierras hasta la desamortización de Mendizábal, aunque a finales del siglo XIX aún reclamaban algunos derechos y cobros.
 
Parece ser que durante la Guerra de Sucesión el castillo de Prades se encontraba arruinado, según se desprende de una noticia de 1718. A lo largo de este siglo la población fue perdiendo paulatinamente su papel de centro comarcal.
 

A lo largo del siglo XIX Prades fue escenario de diferentes episodios de las guerras carlistas. En la primera guerra fue incendiado en 1837, lo que vuelve a suceder 1874 durante la segunda guerra. De la tercera, queda la memoria de un jefe carlista, el Nen de Prades, Pere Balcells Masgoret.

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3. URBANISMO DE PRADES

No sería de extrañar que el núcleo de Prades tuviera su origen en un castillo musulmán del que ahora no se conocen vestigios. El máximo desarrollo de la población fue entre los siglos XIII y XIV, siendo un núcleo de agitada vida económica como lo demuestra la existencia de mercado por lo menos desde el 1200 y la celebración de hasta cuatro ferias de ganadería anuales. Sin duda Prades, al ser capital de alcaldía y después del condado, era un importante punto económico.
 
El núcleo histórico de Prades se define una planta casi triangular que muestra su origen medieval. Esta estructura urbana vendría dada por un lado por una distribución regular del espacio urbano en manzanas de planta regular, cuadradas y rectangulares y su organización sobre la base de un gran espacio libre, la plaza mayor y unos ejes viarios directamente relacionados con los portales de acceso al interior de la población.
 
En el extremo oeste, justamente en el punto más alto de Prades, se encuentra el espacio antiguamente ocupado por el castillo-palacio condal. Su estructura hoy por hoy es prácticamente desconocida. Quedan todavía los restos de la cabecera y la nave de la iglesia de estilo románico, su construcción data de entre los siglos XII y XIII. Hacia el oeste se situarían las construcciones palaciegas, con una estructura urbana similar al castillo de Falset, posterior sede del condado: iglesia con contacto con la población, pues se utiliza como templo parroquial y a sus pies, la sala del palacio. Es destacable, como sucede también en Falset, que el lado norte del conjunto, se utiliza como muralla de la población.
 
Al este de la población, y también utilizada como cabecera en la muralla, se encuentra la iglesia parroquial y el cementerio, a su lado una imponente plaza mayor, amplio espacio actualmente porticado. La situación de este templo, separado del núcleo originario de la zona del castillo, nos indica un crecimiento bajo medieval en torno a un nuevo espacio, la posterior plaza mayor, destinado a la celebración de ferias y mercados. Esta actividad económica iría acompañada de la urbanización de la zona, como la creación de un barrio o arrabal, con equipamientos como pueden ser la iglesia. Cabe destacar que a su lado se abre un portal de la muralla.
 
Un tercer punto de interés es el portal del Planet del Pont, que salva el barranco de la Font d'en Grau con un puente, que indica un crecimiento urbano hasta esta zona, dado que es una de las salidas de la población en dirección al norte. Se supone que habría cuatro portales abiertos en la muralla: el de la iglesia, el del Planet del Pont, otro en el castillo, desaparecido y un cuarto al sur.
 
En cuanto a la construcción de las murallas de Prades, se conjetura que se trata de una edificación fechada en la baja edad media, tal vez relacionada con el nacimiento del condado de Prades en 1324, aunque las obras se alargaron al menos hasta el siglo XV, como se desprende de una orden real de Martín I en la que se autorizaba el gravamen del pan, vino y carne durante cuatro años más para obtener fondos para las obras. Los vestigios que han llegado hasta la actualidad muestran una importante construcción de sillares con torres de planta rectangular o cuadrada y portales como el de la iglesia. La zona de muralla de levante es la mejor conservada y ha sido restaurada. Al sur de la muralla quedan pocos restos, tal vez debido a los desperfectos ocasionados por la Guerra de Segadores en el siglo XVII.
 
Podríamos diferenciar dos grandes zonas urbanas, en la primera, alrededor del castillo y punto de referencia más alto, se sitúa el primitivo núcleo feudal asociado a esta edificación militar. Las manzanas son más bien alargadas y con una distribución con parcelas también alargadas. La segunda zona está situada alrededor de la plaza, con una distribución en islas mucho más grandes y unas parcelas igualmente más grandes y menos alargadas. El trazado de las vías de comunicación, y por tanto el enlace con el dos portales de la muralla, conlleva la urbanización asociada a estos pasos, como son las calles de Sant Antoni, Nou del Pont y el Carrer Major.
 
La declaración de la villa de Prades como Bien Cultural de Interés Nacional (BCNIN) con la categoría de conjunto histórico (Resolución de 12 de febrero de 1993, DOGC núm. 1732, de 14.04.1993), ha aportado una herramienta legal básica para la protección de esta población. La catalogación de edificios y la delimitación del entorno de protección se han convertido en elementos a tener en cuenta con vistas a futuras intervenciones tanto de tipo urbanístico como patrimonial. Los restos del Castillo de Prades (s XII) y el Portal Fortificado (s XIV-XV), también disfrutan de la catalogación (BCIN).
 
Este núcleo es conocido también como la Villa Roja, porque muchos de sus edificios han sido construidos con piedra de este color, originaria de la zona.
 
A pesar de la importancia del conjunto de Prades, se debe tener en cuenta que la actual fisonomía de las construcciones de la población es del siglo XIX, pues fue quemada dos veces durante las guerras carlistas. Así son pocos los edificios de clara época medieval o moderna, aunque conservan vestigios, como arcos en el interior de otros. La estructura urbana sí responde a los orígenes medievales de la población y su evolución a lo largo de los siglos.

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4. PERSONAJES

4.1 Margarita de Prades (1387-1430)

Reina de Cataluña y Aragón, segunda esposa del rey Martí l' Humà. Hija de Pedro de Prades y de Juana de Cabrera, era bisnieta del rey Jaime II. Se educó en la corte de la reina María de Luna, donde residió al menos desde 1399. Al plantearse el problema de la sucesión, Martí l' Humà, la prefirió a Cecilia de Aragón, hermana del conde Jaime II de Urgell, y se casaron el 17 de septiembre de 1409, con la bendición del Papa Benedicto XIII. Quedó viuda pocos meses después sin haber conseguido la deseada descendencia. La juventud de Margarita de Prades y su hermosura física y moral que nos han ponderado con términos encomiásticos, casi hiperbólicos, escritores que la conocieron personalmente, bien acompañadas por un espíritu cultivado y una inteligencia alada, convirtieron la reina viuda de Martí l'Humà, en motivo de una verdadera corte de amor y de honor, convirtiéndose en centro y el árbitro de juntas literarias que, a pesar de cómo nos han llegado de fragmentadas las referencias, se adivina de notoria calidad por las personas que la prestigiaron con su categoría.

Signatura de Margarida de Prades

En 1415 contrajo un nuevo matrimonio canónico, pero secreto, para no perder la dignidad de la reina y las rentas correspondientes con Juan de Vilaregut y Álvarez de Haro, del que tuvo un hijo en 1416, Juan Jerónimo Vilaregut. Alrededor de 1420 quizá porque este hecho se divulgó, se retiró con su marido en el monasterio de Valldonzella, donde quedó de nuevo viuda; en 1428 profesó como monja en el mismo monasterio, que regía su tía Constanza de Prades. De Valldonzella, Margarida pasó al monasterio de Bernardes de Bonrepòs, en el norte del Priorato, cerca de la Cartuja de Scala Dei, del que fue abadesa a partir de 1428. Allí murió Margarita, siendo abadesa, y habiendo otorgado testamento ante el notario de Barcelona Antoni Viñas, en la villa de Prades, el día 10 de enero de 1430. Los restos de Margarida fueron enterrados en Bonrepòs, y más tarde trasladados a Santes Creus.

Fuente: Margarida de Prades – Eufemià Fort y Gogul

Libro de Prades-Torrell de Reus y Ignasi Planas

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4.2 Bernat Boïl (1445-1505)

Era aragonés, nacido en Tarrassona en 1445. En la historia lo encontramos diplomático y eclesiástico, secretario de Fernando el Católico de la Corona de Aragón. Se hizo ermitaño de Montserrat (1481) y fue superior de los ermitaños (1482). Hecho mínimo de la orden de Francisco de Paula (1491), introdujo este orden en la Corona de Aragón. A petición del rey, fue nombrado primer vicario apostólico de las Indias Orientales (1493) y acompañó a Colón en su segundo viaje a América.
 
Boil buscaba cobijo en las Montañas de Prades (1484) donde más tarde sería edificada la ermita actual de la Abellera (siglo XVI). Había abandonado Montserrat por que los paisajes Prades y el Montsant se correspondían a su temperamento contemplativo y donde quería fundar una comunidad con la protección del conde de Prades, pero la providencia lo había escogido para mayores destinos y abandonó aquel refugio, donde fue construida la actual ermita.
 
Del relieve de B. Boil defecto la constancia pues figura en la Galería de Catalanes Ilustre del Ayuntamiento de Barcelona. Al pie del monumento de Colón está plasmado junto a un indígena lo que constata el vínculo  que tuvo el ilustre personaje.
 

En el patio de la ermita de Prades hay una lápida conmemorativa de su paso. Después de unos años de retorno de América para dar cuenta de su misión a los reyes católicos, se retiró al Monasterio de Sant Miquel de Cuixà, siendo nombrado abad perpetuo. Murió en el año 1505/7.

Fuente: Libro de Prades-Torrell de Reus y Ignasi Planas

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4.3 Mateu Fletxa, el Vell (1485-1553)

Nació en Prades el 1485. Compositor memorable del renacimiento musical en Cataluña. La música iba aparejada al lujo de las ceremonias de la realeza, teniendo consecuencias agravadas por el hecho de que la nobleza no ejerció el mecenazgo. Los músicos se veían obligados a emigrar a otras tierras, y los que no lo hacían se encontraban con dificultades para el cultivo de la música profana. Todo esto sucede durante el renacimiento, cuando la música hace unos progresos fundamentales, alejándose del mundo medieval para entrar definitivamente en la mentalidad moderna: la polifonía coge la doble vertiente profano y religioso, llegando a dos conquistas esenciales: la armonía y la tonalidad; aparece el concepto de autor individual. Entonces se pueden mencionar estas figuras Mateu Fletxa el Vell, creador de la ensalada y obras a voces de carácter popular. Fue maestro de capilla de la catedral de Lleida, donde había sido cantor, y los años 1544-1548 fue maestro de las infantas María y Juana hijas del Emperador Carlos V. Algunos indicios hacen pensar que después se trasladó a Valencia, donde asumió la dirección de la Capilla del Duque de Calabria. De hecho al menos tres de sus obras aparecen vinculadas a dicha Capilla (Cancionero del Duque de Calabria, también conocido como Cancionero de Uppsala).

Las ensaladas de flecha

Al terminar su maestría en la Corte española entró en el Monasterio de Poblet donde acabó sus días a los 72 años, en 1553. Las Ensaladas fueron recopiladas y publicadas en Praga en 1588 por su sobrino Mateu Fletxa el Jove. De las once que compuso sólo seis (El Jubilate, La Bomba, La Negrini, La Guerra, El Fuego y La Justa) nos han llegado completas. Las Ensaladas son unas composiciones en parte similares a las mascherate de los italianos, pero con la finalidad especial de cantar el nacimiento de Jesucristo. Están escritas con un gran humor y fina ironía, empleando un tipo de textos, lenguajes y dialectos. En la Negrina se puede observar que utiliza el castellano, el latín, el catalán, el gallego y un lenguaje extraño en el que se encuentran reminiscencias del habla de los gitanos, mezclado con una especie de dilecto andaluz o hablar amanerado de los negros.
 

Fletxa a pesar de pasar tiempo en el olvido, hoy capillas polifónicas la han puesto en su repertorio, así como el Orfeón Catalán, y hoy es notable su renacimiento.

Fuente: Libro de Prades-Torrell de Reus y Ignasi Planas

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4.4 Mateu Fletxa, el Jove (1530-1604)

Nacido en Prades el 1530. Sobrino de Mateu Fletxa el Vell. Compositor. Formado en la Corte castellana, cerca de su tío y del sucesor de este Bartolomé de Escubero. Actuó como ayudante de capilla de las infantas María y Juana. Abandonó la Corte en 1558, ingresando en la orden carmelita en Valencia. Reside en Italia. En 1564 era capellán de la emperatriz María, esposa de Maximiliano II; el emperador Rodolfo II premió los servicios a su padre nombrándolo abad de Thianny (Plattensse, Hungría). En 1551 consta por última vez entre los miembros de la capilla imperial. Los años 1570-1586 hizo un viaje a la Península Ibérica con el fin de reclutar cantores para la capilla imperial. La mayor parte de sus obras fueron editadas en Venecia y Praga, destacando varias obras de música polifónica. La última colección contiene ocho ensaladas de Fletxa el Vell, y tres propias. Su nombre y prestigio acrecentando lo hacen destacar en ese país tan lejano de la villa de Prades. Dejó una parte de sus obras manuscritas.
 
Felipe II lo nombra en 1599 abad de la Abadía benedictina de La Portella (Solsonés) fundada en el siglo X, la cual fue decayendo durante el siglo XII quedando un claustro y la iglesia del s. XI, donde Fletxa acabó sus días en 1604.

Fuente: Libro de Prades-Torrell de Reus y Ignasi Planas

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4.5 Beat Joan de Santa Marta (1578-1618)

En la villa de Prades del Arzobispado de Tarragona, nació el beato Juan en 1578, y a los ocho años fue admitido en la escolanía del templo del Pilar de Zaragoza, vistiendo el hábito franciscano de la provincia dicha de Santiago, en 1607. Pasó a Japón el mismo año. Aprendió con perfección la lengua del país, escribiendo algunos tratados para refutar los errores de los gentiles; fervoroso predicador del Evangelio, tras sufrir prisión, fue degollado por la fe en Meaco, el día 16 de agosto. Pío IX lo beatificó el 7 de julio de 1867.

Fuente: Libro de Prades-Torrell de Reus y Ignasi Planas

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4.6 Pere Balcells i Masgoret. El Nen de Prades (1855-1875)

La proclamación de Alfonso XII, hijo de Isabel II, como rey de España tuvo efectos negativos para la causa carlista. El Carlismo ya no combate los poderes surgidos de la revolución, como eran la Monarquía amadeísta y la República. Pero algunos voluntarios decidieron continuar la lucha y resistir al enemigo, más por disciplina que por convicción de victoria.
 
Es precisamente en esta última etapa donde debemos ubicar el personaje de Pere Balcells y Masgoret, más conocido como El Nen de Prades, por su corta edad, que actuó por las tierras del Baix Camp y Priorat, principalmente. La familia de Pere Balcells Masgoret provenía de la Granadella. Vivían en Prades y se dedicaban a hacer de pastores y a trabajar a jornal para otros.
 
Pere, a los 17 años decidió alistarse en la causa carlista, y a pesar de su juventud y analfabetismo, llegó a capitanear una importante partida de hombres, e incluso, a desplazar a otros capitanes.
 
Su nombre empieza a oírse con mucha insistencia durante el periodo de julio de 1874 hasta abril de 1875. Durante estos meses las actividades guerrilleras del Nen se producen por todo el Campo de Tarragona. Actuaba  básicamente por los pueblos de la montaña: Prades, Albarca, Cornudella, Poboleda, Capafonts, La Febró, Alforja, Les Borges, L'Aleixar, Vilaplana, Maspujols, Reus... Sus enemigos lo llegaron a llamar también el "Pastor de Prades" o el "Tigre del Priorat".
 
Era muy activo. Normalmente actuaba por su cuenta, pero cuando la fuerza carlista tenía que hacer una acción importante se unía con otras partidas como las de Grau de la Morera, Massagué, Alemán, Mas d'en Mestre, Moore o Tristán. Todos estos cabecillas conocían el territorio por donde se movían, lo que les resultaba vital a la hora de buscar escondrijos y librarse del ejército liberal, más numeroso y mejor equipado. Terminó su corta vida, debido a una bala que recibió en un choque con las fuerzas contrarias en Xerta, el 21 de abril de 1875. (Èlia Maixé Sopeña)

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4.7 Escritores y artistas que encontraron la inspiración en Prades

Varios artistas y escritores han encontrado la inspiración en esta zona, a continuación mencionamos los más destacados:

Joan Miró: “Prades, el poble” (1917) Nova York The Salomon R. Guggenheim Foundation

                     “Carrer de Prades” (1917) Col·lecció particular

Guerau Mutgé: “Prades i l’Abellera”

J.V. Foix: “Si jo fos marxant a Prades”

Josep Aladern: “L’Ermita de l’Abellera”

Ramon Muntanyola: “Vila Vermella”

Melcior Font: “Els Goigs de la Mare de Deu de l’Abellera”

Joan Perucho: “Incredulitats i devocions”

Antoni Rovira i Virgili: “Teatre de la natura. Teatre de la ciutat”

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